¿Porqué usamos Joyas?
Alguna vez me preguntaron para qué escuchaba música. El hecho de poner a mi mente a pensar en tan obvia cuestión que jamas había requerido poner en duda me dió la respuesta, y fue tan sínica que dejé de tomar a esa persona en serio, aunque ahora soy yo quien plantea una pregunta similar con todo el sentido del mundo. Algo como: ¿Porqué hacemos lo que nos gusta? ¿Porqué mejorarse y distinguirse?
Tal parece que si alguna vez en tu mente (y no te culpo) haz puesto en duda el sí deberias o no adornarte de esa pieza que te llamó la atención, de si deberias hacer un acto abierto de orgullo, interés y porqué no, hasta pretensión hacia tu persona. Entonces seguramente haz pensado lo que ha muchos alguna vez nos ha límitado a sobresalir en nuestra prescencia.
No te culpo, porque qué hemos sido sino hombres, esas criaturas de las que solo se espera que proveamos y protejamos, que no han habido suficientes espacios en la cultura para poner a relieve nuestro orgullo por lo que somos y lo mucho que valemos y logramos por nosotros.
Portar una joya, vaya acto de rebeldia que hoy se ha convertido para la masculinidad.
Es precisamente el orgullo a lo que uno es de sí mismo que me deja el mayor placer al hacerme de mis reliquias. No temo causar impacto y por Dios que disfruto la atención y valoro lo que hago por mi.
Sé que tendrás un impulso que te paralizará por un breve momento cuando te pongas esa pieza extravagante, voluminosa o explícita de nuestra colección y espero con ansias que experimentes la idea de la que te hablo y no te detenga, que sepas que no es demasiado cuando se trata de ti y que el impacto que en las personas causarás te dejará en su memoria como todo;






